VÍSTEME DE BESOS Vísteme de besos, porque está amaneciendo y siento frio. Frio de soledad y miedo. Miedo por este desamor que me invade y devora. Vísteme de besos. Y derrocha tu calor sobre esta carne trémula. que a momentos tirita de nostalgias. Nostalgias que sobre antiguos recuerdos desbordaron mi memoria. Vísteme de besos y desnuda tu alma. Desnudémonos los dos para cubrir este lecho de leyendas y mañanas. Porque mi mañana ya no existe, lo secuestró tu pasado, y en este presente que habito solo encuentro la nada. Vísteme de besos por si el momento ha llegado, y ante tu inminente partida quisieras recuperar un instante de locura, de deseo, de añoranza, de recuerdo, para llenar tu maleta de ardientes despedidas. Vísteme de besos. Falsos, vacíos o muertos besos que te traicionen, que me engañen y me d...
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HORIZONTE
Al horizonte perdido, errante y vagabundo que prolonga su sombra entre sueños inalcanzables y desdeña el presente, ahogándolo en un futuro. Porción incontenible e imparable de leyendas aún nonatas, de historias pendientes de contar, de vidas esperando que ocurran. Anhelando un pasado que no existe, porque su propia existencia es inexistente. Al que ciega mi visión, tal vez perdida, y confunde mi mirada entre sus nubes convirtiendo mis fantasías en realidades, no siempre, magnitudes de este mundo. Robad el alma al desalmado para que vague errante entre las ánimas. Tenue, tu luz en la distancia, incierto tu color cuándo te observo, solo alzar mi mano para tocarte, y comprendo que aún te encuentras lejos.
DONDE QUEDARON LOS SUEÑOS
¿Dónde quedaron los sueños? Perdidos en el baúl de nuestra infancia, revueltos entre juegos y esperanzas apolillados por el paso de los años. Ocultos en la chistera de un mago, esperando emerger tras un blanco conejo que nos sorprenda y despierte del letargo. En el banco sucio de la escuela, junto a cuartillas llenas de garabatos, y trozos de tiza ya deshecha. En la cometa que lancé al aire creyendo que jamás se soltaría y un mal viento de pronto arrancaría. En la mirada imberbe de ese amigo que nos cogió la mano el primer día para después abandonar en el camino. En las falsas palabras prometidas por colegas de eterna compañía que pronto encontraron suplemento. ¿Dónde quedaron los sueños? Ven y siéntate conmigo. Te daré la llave del cofre, dónde aún guardo escondidos los tesoros de los sueños que nos quedan por vivir, donde guardo yo las ilusiones para ti y para mí.
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